Olvidarse de todo. No pensar. Ni pesar. Aislarse en una cápsula. Quedar suspendido en el agua con total seguridad. Liberar el cuerpo de la fuerza de gravedad.

El tanque de flotación es una cámara que mide 2,5 m x 1,6 m, diseñada con objeto de aislar el cuerpo y la mente del entorno para llegar a una relajación profunda.

El tanque se llena con 300 kgs de sales de Epsom, que no sé exactamente que es, pero será algo buenísmo como de aguas termales y felicidad en polvo, a las que se le añaden a 600 litros de agua, creando una solución de 25 cms de profundidad, con una temperatura igual a la corporal.

Todos los músculos del cuerpo se relajan. Con tapones para los oídos puestos, y opcionalmente con la luz interior apagada, la tranquilidad y la oscuridad dejan que la mente entre en un estado de relajación profunda.


Por eso se equilibra la mente: es decir se reduce la actividad en el lado izquierdo del cerebro (el lado lógico) y se incrementa la actividad del lado derecho (el lado creativo). En ese momento los dos lados están en armonía. El uso del tanque nos permite utilizar partes del cerebro que normalmente no están en activas, con lo que accedemos a una fuente de creatividad, imaginación y auto visualización.


(más bullshit)

Pero que chulo.

No apto para claustrofóbicos.

En City-Yoga en Madrid y Flotarium en Barcelona